La ofensiva, denominada Operation Epic Fury, desató reacciones de la Unión Europea y amenazas de represalia por parte de Teherán.

Estados Unidos e Israel iniciaron en la madrugada del sábado 28 de febrero una ofensiva militar contra Irán, luego de semanas de advertencias del presidente Donald Trump. El mandatario confirmó la acción mediante un mensaje en Truth Social, donde afirmó que Washington ejecuta “una operación masiva y continua” para impedir que el régimen iraní represente una amenaza a la seguridad nacional estadounidense.
El Pentágono identificó el despliegue como Operation Epic Fury. En su mensaje, Trump exhortó a las fuerzas iraníes a rendirse y llamó a la población civil a “tomar el control de su gobierno”. En declaraciones al Washington Post, sostuvo que la finalidad de la operación es “garantizar la libertad y la seguridad del pueblo iraní”.
Desde Europa, la reacción fue inmediata. La Unión Europea pidió “máxima moderación” ante el aumento de hostilidades y anunció la evacuación de personal no esencial en la zona. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el escenario como “muy preocupante”. Junto con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, reiteró la importancia de preservar la estabilidad regional y evitar afectaciones al régimen de no proliferación nuclear.
Teherán, que ha insistido en que su programa nuclear tiene fines pacíficos, había advertido previamente que respondería con “golpes pesados” ante cualquier “error estratégico” por parte de Washington. La operación ocurre meses después de una ofensiva israelí realizada en junio de 2025, que derivó en intercambios de misiles y drones entre ambos países.
El Ministerio de Defensa israelí declaró un estado de emergencia especial y calificó el ataque como “preventivo”, argumentando que buscaba neutralizar amenazas contra su territorio. Medios como CBS News reportaron que Irán lanzó misiles contra bases estadounidenses en Jordania, mientras el ejército jordano indicó haber interceptado dos proyectiles balísticos.
Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró haber efectuado varias oleadas de misiles balísticos dirigidas contra Israel y contra cuatro bases estadounidenses ubicadas en Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, como respuesta a la operación conjunta encabezada por Washington y Tel Aviv.
La escalada militar abre un nuevo capítulo de tensión en Medio Oriente, en un contexto de advertencias cruzadas y creciente preocupación internacional por la estabilidad regional.
